Creo que soy un poquito más feliz.
Y creo que de verdad somos felices cuando aprendemos a estar en paz con nosotros mismos, cuando no nos entra el pánico al vernos solos. Me gusta estar sola de vez en cuando, la verdad. Tengo tiempo para pensar. Pienso lo que me da la gana porque hace unos días me prometí que sería yo la primera en no juzgarme, y me dí un par de oportunidades más. Así que pienso lo que me da la gana, y lo repito tantas veces como haga falta. Creo que soy un poquito más feliz porque ya entiendo un poco mejor como funciona el mundo y no me agobia tanto. Doy por hecho de que hay de todo y he abierto los ojos a un par de verdades universales. Sigo decepcionada pero no dejo que nada me afecte, o más de lo necesario. Que me afecte ya no tiene mucho sentido, y no lo ha tenido nunca.
Tengo en mi cabeza la típica canción que suena al final de las películas de los ochenta. Y me hace un poco más feliz. Me ayuda a encontrarme, vuelvo a saber lo que quiero.
Aún así también es importante saber qué no quiero.
La canción no para de sonar porque no paro de volverla a poner. Quiero que queme mis pensamientos y que los grabe a fuego, que no se vayan.
Creo que me siento un poquito mejor.
merci, merci, merci.
merci, merci, merci.


