2 de abril de 2017

they say is darkest before the dawn

Creo que soy un poquito más feliz.
Y creo que de verdad somos felices cuando aprendemos a estar en paz con nosotros mismos, cuando no nos entra el pánico al vernos solos. Me gusta estar sola de vez en cuando, la verdad. Tengo tiempo para pensar. Pienso lo que me da la gana porque hace unos días me prometí que sería yo la primera en no juzgarme, y me dí un par de oportunidades más. Así que pienso lo que me da la gana, y lo repito tantas veces como haga falta. Creo que soy un poquito más feliz porque ya entiendo un poco mejor como funciona el mundo y no me agobia tanto. Doy por hecho de que hay de todo y he abierto los ojos a un par de verdades universales. Sigo decepcionada pero no dejo que nada me afecte, o más de lo necesario. Que me afecte ya no tiene mucho sentido, y no lo ha tenido nunca.
Tengo en mi cabeza la típica canción que suena al final de las películas de los ochenta. Y me hace un poco más feliz. Me ayuda a encontrarme, vuelvo a saber lo que quiero.
Aún así también es importante saber qué no quiero.
La canción no para de sonar porque no paro de volverla a poner. Quiero que queme mis pensamientos y que los grabe a fuego, que no se vayan.
Creo que me siento un poquito mejor.
merci, merci, merci.

27 de marzo de 2017

Reflexiones en cercanías.

Me preocupa demasiado qué imagen tienen los demás de mí,
pero no me preocupa tanto que los demás no hagan de mí una imagen.
Que lo que piensan de mi no debería ser todo lo que hay.
Sé que doy la impresión de ser algo que
si me conoces un poco mejor,
no es así.

Yo elijo que enseñarte
y tú decides con qué quedarte
de todo eso.
Aún así no es suficiente.
Porque ni yo me siento cómoda ni tú sabes como actuar.

De hecho, escribo así porque
no sé que más decir.
A lo mejor si es  más largo parece que
de verdad estoy diciendo algo
importante.

Pero no, no tengo mucho más que decir, así que solo me estoy alargando.
Solo espero a que se me ocurra algo más ingenioso que decir.
Quizás si crees que esto es un poema te interese leerlo.
Quizás creas que te puedes sentir identificado.
No lo sé.

merci, merci, merci

23 de marzo de 2017

I'll hang you up.

Mis ilusiones de la infancia se han visto algo ridiculizadas últimamente, pero nadie tiene la culpa.  Solo estoy creciendo y cada vez puedo enfocar más la verdad, cada vez el iceberg se hace mayor y cada vez hace más frío. Pero no pasa nada porque sé que no tenemos la culpa. Hemos cambiado y somos capaces de dejar atrás todos estos errores, aunque cometamos nuevos. 
Sí que sigo pensando que hay príncipes azules (aunque me haya negado un par de veces) y no hay ningún recuerdo que quiera olvidar.  

Sí que me gustaría volver, pero no voy a pasar por lo mismo una vez más.  

Creo que crecer consiste en entender que las cosas siempre van a pasar, somos nosotros los que reaccionan de una manera u otra. Y quién sabe qué, lo que habría pasado si esto le hubiera ocurrido a otra que no soy yo, o tú. 

O nosotros en general, seguimos cambiando, y hemos cambiado. Colgamos la ropa de verano en el armario cuando hace calor pero la guardamos cuando empieza a hacer frío.  Y otra vez, en un ciclo constante donde la ropa cambia pero el armario es el mismo. 

Yo y mi compulsividad con las compras...
Quizás me mude y el armario cambie, y sea más pequeño. 
Quizás los años vuelan y yo me pierda, pero siempre me acordaré de la luz de tus ojos.


merci, merci, merci

15 de marzo de 2017

Are they shining for you?

¿Somos tan fuertes? ¿Es suficiente?
Cuando era pequeña mi padre me intentó meter un poco en su mundo de constelaciones y a veces salíamos a mirar las estrellas por la noche. Sin embargo, nunca llegué a apreciarlas del todo. 

Un día alguien escuchó en susurros que me gustaría observar las estrellas, algo que todo el mundo ha dicho alguna vez en su vida, quizás en serio o solo por cumplir unas expectativas. Todo resultó en un viaje en coche hasta el espacio más remoto y alejado que se nos ocurrió en aquel instante. 
Y las vi. 
La verdad es que no tengo ni idea de astrología, pero algo dentro de mí se movió. Y sigue así, descolocado. No podemos evitar sentirnos solos porque es algo inherente a nosotros, así que ya no me culpo. 

Alguien una vez me dijo que desde aquí la vía láctea parece una fiesta de luces. Sin embargo, no pudimos evitar pensar que todas ellas se encuentran a años luz las unas de las otras, y que en realidad las cosas no son lo que parecen. Aun así, prefiero evitar pensar que son solo bolas de fuego y gases.

merci, merci, merci


20 de enero de 2017

これは痛い心のために作られています.


Quema, arde. Poco a poco sube por su intestino delgado y llega hasta el pecho. Se queda ahí un tiempo. Puede que incluso llegue a echar raíces. Quizás es para siempre, crónico. 
Pero no te olvides de nada.
Completamente inexperto va dando palos de ciego contra un saco demasiado pesado. Y sigue y sigue hasta que las muñecas se quejan de lo mal que dirige su fuerza. De que esa en verdad no es su lucha. 
Pero sigue, una y otra vez derramando mar sobre la alfombrilla. Una y otra vez, moviéndose como quién no conoce la cordura. Como aquel que golpea con el puño mal cerrado y se hace daño. Solo es su corazón el que se deshace. Sobre unos nudillos desgastados, sobre unos músculos cansados, sobre heridas abiertas. Aun así no llega, más arriba la sangre no llega. 
En olas se acerca, acecha. El frío viene. Él contiene el aliento y cierra los ojos, pero no para.
Nunca parará.


merci, merci, merci. 

3 de enero de 2017

No te olvidas de mí, así de fácil.

No hemos tardado ni 3 días.


Y ya me has llevado muy lejos. Puertos y paisajes congelados, carreteras olvidadas y lagos perdidos en pequeños estrechamientos. Soy tan feliz de tenerte. 
Hemos huido. Hemos corrido en frío y dormido en caliente. Hemos gastado en algo más que en gasolina, pero sabes que no me importa, que lo haría una y otra vez con tal de salir de ese túnel contigo. 
Sin responsabilidades, me has hecho ver cómo hacer que el sol brille un poquito más, la lluvia cayendo sobre la luna, tu parabrisas borrándolo todo. Nosotros empezando de cero. Dios, cómo te quiero. Ni todos estos kilómetros, ni ese horizonte que nunca acaba serán capaces de describirte cómo te quiero. 
Algo de agua, parece un trozo de cielo bajado solo para que nosotros lo veamos. En serio, no serán lo mismo pero son dos pedazos de la misma magia. Una soledad que no abruma, me llena. Por un momento me imagino que en realidad  somos tú y yo contra el mundo.
Sin querer. Has ido uniendo todas mis piezas sin querer y ahora todo parece tener sentido. 
Si me quiero ir lejos, me llevarás hasta allí y más allá. He olvidado, me he sentido olvidada y no me ha importado nada, solo tú. Solo tú, que sabes qué decir en todo momento. Que me sacas de donde sea. He aprendido a respirar y a que el oxígeno roce mi tráquea. 
 Y aunque haya sido breve, de verdad, inundas de felicidad mi alma.

merci, merci, merci.

1 de enero de 2017

20:17

Querido 2017,
sueño con cambiar de aires.
Sueño con huir y dejarlo todo atrás. Con irme lejos y dejarme de complicaciones. Haces, o más bien hacen, las cosas demasiado difíciles. Me cansa tener que estar pensando siempre en qué decir, o en cómo actuar. Me agobia tener que encontrar un futuro medio sostenible que me aguante por un tiempo. Me agotan tantas formalidades y no poder hacer lo que yo quiera.
Estoy soñando con un lugar mejor. No físico, quizás mental. Quiero pasar tus fronteras y no volver nunca más. En un sitio donde estar sola no sea incorrecto. Un sitio donde, sin embargo, nunca me sienta sola. Me siento un poquito sola.
No me estoy gustando este año, he empezado con mal pie. Espero que solo sea porque es un poco tarde y no estoy por ahí bebiéndome todo lo bebible. Aun así no me gusto este año, no veo que me quede bien.
Seré positiva, siempre tengo que ser positiva. Nos quedan 365 días por delante y quién sabe que nos pasará. Quizás si que llegue a ese lugar con el que sueño. Quizás no vuelva.
Quizás si vuelva, como el año pasado.
Bueno, de momento solo me he quedado con las ganas de bailar.





merci, merci, merci.

28 de diciembre de 2016

Fyrsta.

en frío hielo cubierta,
dura y frágil, 
experta. 
Se hiela, pero nos mira.

Qué canción más bonita
baila el mar.
Imita,
se para, pero sí respira. 

Cómo quema cuando quieres,
arde e ilumina,
Pierdes,
se derrite, pero no expira. 

Qué corazón tan grande
echa un pulso.
Antes,                                 Ahora, 
se ahogaba.                       suspira.






20 de diciembre de 2016

Diecinueve odas, diecinueve años.

Debido a la gran cantidad de negatividad y mierda a la que me veo expuesta a diario, he decidido que las 22:57 de la noche es una buena hora para hacer una pequeña reflexión y buscar todos esos pequeños rayos de sol que parecen esconderse estos días. Así que esto es una

oda a la tecla de espacio de mi ordenador, la cual produce un sonido bastante curioso.
oda por los kilos de más que he ganado comiendo turrón.
oda a los niños vestidos de pastorcillos y ovejas en Navidad.
oda por ser medio lingüista y saber que el género no marcado en español es el masculino y que por lo tanto, se utiliza para formar el plural.
oda a la "tolerancia".
oda por mi indiferencia, mi burbuja.

oda a mi madre, porque con ella empezó todo.
oda a mi padre, gran filósofo casero, mejor lector y crítico.
oda a mi hermana, por hacerse mayor tan rápido.
oda a escribir esto con un gato encima.
oda a mi novio, porque es un gran partido.
oda por quien me conoce, menudo mérito.

oda al sol, por salir todas las mañanas sin importar lo cansado que esté.
oda por estar viva.
oda por una buena vida, ya que —por desgracia—  no se te garantiza al "estar viva".
oda al invierno, la primavera, el verano y el otoño.
oda por la lluvia poniéndome a prueba en todo momento.
oda por poder comer lo que queramos.

Oda a mí, a quien soy y lo que llegaré a ser. Porque de estas diecinueve, es la que más me ha costado entender.  


10 de diciembre de 2016

Si eres tan difícil olvídate de mí.

Llévame muy lejos de aquí por favor.
Estoy segura de que las hojas seguirán cayendo después de que me vaya, y no pasará nada. Quiero buscar otros soles, otra lluvia. Quizás más cálidos, quizás más limpia. Quizás brillan más si salgo ya. Si corro más rápido, si dejo esto de una vez, quizás me moje menos.
Si no me llevas lejos de aquí, seré yo la que se irá.
Y no pienso avisar. Y es que no quiero preocupaciones, solo que mis manos dejen de estar tan frías. Quiero que todos me olviden como es debido. Quiero olvidar, dejar atrás. Todo esto me supera, y parece que soy la única que no puede cargar con tanto peso.
¿Entonces, a dónde me llevas?
A otro sitio. Cualquier lugar que me haga sentir en casa, donde deje de importar todo eso que tanto nos importa. Lejos, muy lejos de aquí por favor. Me da igual el idioma, el dialecto o la lengua, pero que el número de kilómetros que tengamos que recorrer sea directamente proporcional al de mis ganas.
¿Nos vamos? Sácame de aquí.
No me llevaré el móvil. No habrá más emergencias puesto que esta es la última. El único gasto que haremos será en gasolina, porque no necesito nada más. Nada más que respirar, sentir el oxígeno acariciar mi tráquea y echar todo lo que me mata.