4 de agosto de 2014

Icarus syndrome

Miedo.
 De ese miedo que no es muy intenso pero que se va haciendo mas fuerte con el tiempo. El que se cala en los huesos, el que se queda dando vueltas al rededor de tu cabeza. El que no se olvida.
 Tengo miedo.
 De ilusionarme. De esperar "demasiado" y recibir "demasiado poco", de acabar en números rojos, de congelarme porque creía que me encontraría mucho más sol. No quiero que esto resulte insuficiente, no quiero que mis sueños se queden en solo sueños. 
Tengo tanto miedo,
 tanto que más que alertarme me encierra en una habitación, sin ventanas, ni luces, con paredes negras teñidas por la oscuridad. No me permito que mis expectativas suban del 0, porque eso significaría poder estar bajo cero, y como he dicho no quiero más hipotermias. ¿Y si me va bien? Y me puede ir mal, y en ese caso prefiero ignorar como me irá.
Tengo miedo, mucho miedo.
 No es el miedo de las películas de terror. Es más bien cuando haces cola un día entero para comprar el libro que querías y que al final la cola resultara mejor que el propio libro. Es como cuando te columpias hasta llegar lo más alto posible creyendo que llegarás lejos. Y que al final saltes y lo único que consigas sea rasgarte las rodillas.

12 de julio de 2014

If you live forever then where is the fucking point?

No nos vimos. No me sostienes. No nos cogeremos de la mano. Cenicienta no existe, y yo llevo los cordones bien atados. Blancanieves no era tan bella, y ahora el moreno se lleva. Paso de creerme que los finales siempre son felices cuando todos tienen miedo a la muerte. Que las hadas madrinas son reales cuando solo conozco madres sin alas ni baritas. Ni carteles en mi busca, ni besos bajo la lluvia, ni nómadas que pasan a ser príncipes, ni ruecas envenenadas, solo sueños y horas sin despertar. Sé de sobra que rompería un zapato de cristal y comería un Big Mac antes que una manzana. No hay príncipes, yo no soy ningún tipo de princesa, y aquí los reyes abdican. El caballo blanco lo vendieron para poder pagar la hipoteca y mis sueños se quedaron frente una pantalla jugando al LoL. Soy tan real como el dolor y tan normal como tomarse un ibuprofeno para llevar el día. Mis vestidos son los únicos de mil que me convencieron, pero no servirían ni para un solo baile. Las únicas veces que he bailado han sido dentro de un gimnasio, y los palacios están a peajes de aquí. Espero no ser pesimista, sino más bien realista, porque las calabazas son para Halloween, pero las escobas no vuelan.


¿Y por qué no? ¿Por qué no me llevas en tu alfombra mágica y fingimos que todo esto no nos afecta? ¿Por qué no actuamos como si no fuéramos a crecer? Enséñame eso de la Bella y la Bestia, demuéstrame que si te beso te convertirás en príncipe, quizás en futbolista, cantante o en el amor de mi vida. Dime que estoy loca, que me estoy equivocando; concédeme tus tres deseos, te llamaré genio.


Pero mientras tanto me acostumbraré a los domingos sola y a mi madre por las tardes, a las deportivas, al queso de las Cheeseburgers, a barrer, a ponerme a dieta cada Lunes, al brillo de una pantalla, a llorar, a los vaqueros, las pesas, y a mi misma.

 

25 de junio de 2014

I won't cross this street until you hold my hand.

Es simple. Tan simple como mi dedo índice recorriendo tu espina dorsal. Mi pulgar acariciando los lunares, las pinturas de tu cuerpo. Recomponer tus heridas para besar tus cicatrices. Mis uñas marcando cada pequeño poro de tu espalda. Una ventana abierta y la brisa de verano, que nos eriza, nos duerme, a pesar de que estamos bien despiertos. Unas persianas que dejan pasar la noche, unas estrellas y una luna que iluminan, que marcan las sombras bajo tus vértebras. Paredes que no dicen nada, pero que ven y guardan nuestro secreto bajo el gotelé, bajo todo ese yeso y vigas que las sostienen. Testigos muchos, culpables solo nosotros dos, somos ladrones. El tiempo nos lo cobrará de todas maneras.

Es sencillo. Tan sencillo como tu pulso y el ruido de las hojas al rozar el viento. Tú sonriendo y yo acompañando cada melodía, cada acorde. Nuestras guitarras, que no están, pero tocan. Tus ojos, mi miedo, los dos podrían hacernos daño si nos descuidamos. Fuera la vida sigue, aquí dentro todo se detiene. Se para cuando pestañeas, pero no continua si abrimos los ojos. Ahora tus dedos buscando mis cosquillas. De arriba a abajo, encontrando mis piernas, mis brazos, mi cuello... No sé quién dijo que los silencios fueran incómodos, para mi eran mejor que el látex de mi cama.

Es fácil. Tan fácil como peinar tus enredos y dejar que seas tú el que me líe a mi. Y explicarte que no es el frío lo que me pone los pelos de punta, ni lo que suena en la radio mi canción favorita. Contarte que las estrellas están lejos porque a ti ni se te acercan, ni la Estrella Azul brilla más que tu mirada, que la mía cuando te veo. Sigo enamorada de muchas cosas: del té, el dulce, las golondrinas, y de tu mano y la mía encajadas como si fueran un puzzle de sólo dos piezas.

Es simple, sencillo, fácil quererte.

14 de junio de 2014

Voy de aquí a allá sin saber muy bien por qué. Algunos me ignoran, otros comparten miradas que luego olvidan. Pero decido no quedarme.
Dicen que hay que buscar algo en la vida que nos haga sentir llenos.
Pero nadie habla de lo bien que sienta ese vacío.
No estoy acostumbrada a él, como intenta el resto. Acostumbrarse solo mata las ganas que le pones a vivir. A mi me gusta este vacío.
Sigo sin rumbo, sin ruta establecida. 
Caminar con los ojos cerrados es lo que necesito. 
No quiero saber por donde camino porque no creo que lo necesite.
No creo que sea agradable.
¿Para qué sentirse lleno? La gracia es seguir buscando. Nunca nos ha gustado terminar de jugar, ni si quiera cuando el juego era difícil, ni si quiera cuando era lo que más necesitábamos.
Quizás sea yo.
Quizás yo sea la que necesite algo más.

¿Qué pasó después?

El sol apareció vacilante, como si la realidad que estaba a punto de ver no le agradara, como si fuera a iluminar de la oscuridad, la mentira, la verdad. No tenía más remedio, así que finalmente superó la linea de meta, avanzó por el horizonte. Y así, la decadencia salió a la luz.
Casas en ruinas, con cocinas destrozadas y azulejos intactos. Piedras, restos de elementos sin identificar, cubiertos por una fina capa de vegetación. Calles ocultas tras la sombra de los árboles. No se sabe qué pasó, pero si que nada ocurrirá.
"Desierto" susurra el viento, el cual es el único que llena aquel vacío, todos esos espacios en blanco que borraron o no se atrevieron a llenar siquiera.  Se podría decir que ni el ruido ni ningún tipo de sonido seguían allí.Ya no había nadie.
Y así, es como descubrí que ya no te importaba. Como supe que había muerto, y que para ti solo era olvido.

11 de mayo de 2014

No es depresión, sólo es domingo.

Cuando le doy al play sólo quiero que suene algo que me haga llorar del todo, es domingo, es lo que necesito un domingo. Hoy es un día de esos en los que la semana entera se me ha echado encima y no puedo cargar más con este peso. Mi cabeza me está matando. Mis pensamientos ahogan cada palabra de esta canción. Envuelven la habitación en algo que parece oler a quemado, el humo me abruma, sin oxígeno soy incapaz de pensar con claridad, y es todo un círculo vicioso donde lo único que consigo es marearme. Joder, soy gilipollas.
No debería pero lo hago, sólo sé creer que no soy suficiente. No soy suficiente para nadie. No sé llenar ese vacío, ni tampoco mis abrazos logran llegar al alma. Me siento tan jodidamente inservible, tan "tíralo, no es necesario". Tengo miedo, no quiero quedarme en este salón vacío para siempre. Pero nadie va a querer aguantarme más de dos minutos, todos se acaban yendo en algún momento. Al final siempre termino tan  condenadamente  sola. La misma historia, y es todo por mi culpa. Que puta impotencia de mierda.

20 de abril de 2014

Metáfora de como me siento realmente.

Érase una vez un bolígrafo sin tinta. Nunca nadie supo decir su aspecto, si era azul, naranja o transparente con flores dibujadas, pero aquel bolígrafo vivía olvidado al fondo de un cajón. Y tampoco se sabe de quién lo puso en ese lugar, si lo guardaron por pereza a tirarlo. Era un bolígrafo sin tinta, lo único que sabía hacer era escribir, dibujar, dejar marcas en espacios en blanco, ahora ni eso. Estaba vacío, era inservible, inútil, basura acumulada. En otra vida, tan lejana que apenas retenía bocetos de momentos concretos, alguien derramaba gotas de algo líquido y salado sobre las palabras que trazaba, las cuales le indicaron que aquello era sentir tristeza. Envidia e impotencia quizás ocuparían sus pensamientos al saber que él nunca podría sacar esas "lagrimas"de su interior, que se sentiría así para siempre, y que nunca más sería tan importante como hace muchísimo tiempo.

26 de marzo de 2014

—Dí algo, me estoy dando por vencida.

    Silencio, me hago pequeña a cada segundo que paso dudando si algún día responderás. Te miro, me miras, nos estamos mirando pero ya no significa lo mismo. Me tragaría mi orgullo, te quiero, pero aún así me marcharía. Me iría de aquí si no me pidieras que me quedara, porque siento que ya no me necesitas. Por favor dí algo, no te quedes callado. Realmente no me importa que palabras saldrán de tu boca con tal de sentir que me escuchas. Te seguiría a cualquier lado, pero sé que tú por mi ya no darías ni un paso. ¿Entonces estuvo todo en mi cabeza, no fue nada?
    Te acercas y mi corazón explota, porque sé que en este momento piensas en mí, para bien o para mal. Sigo viendo algo en tu pupila que no he conseguido ver en nadie más, y sé que pasaré noches en vela tratando de borrarla de mi mente si no me dices nada. Contesta. Haz algo más que pestañear. Haz algo más que acercar tu mano a la mía y cogerla, no pienses que basta con dibujar círculos en ella. Hazlo ya, porque si no me iré, y por mucho que me cueste, no volveré. Por favor, quiero saber si todo esto merece la pena.
    Me rodeas con el otro brazo y me aprietas contra tu pecho. De repente mi hombro está húmedo y el tuyo lleno de lágrimas. ¿Quién diría que alguna vez fuimos tan distintos? Sé que quizás no tendríamos que haber llegado hasta aquí, lo siento. Sé que no dirás nada, y que el silencio me hará sentirme más pequeña todavía. De todos modos, ya nada de lo que digas va a servir, porque noto como tu corazón trata de cazar mis latidos y es lo único que me importa.

24 de marzo de 2014


No sé como se supone que debo de actuar cuando me da igual, pero estoy aquí una vez más. No sé por qué me da por hundirme de nuevo cuando se supone que todo estaba bien, ni sé qué hago escuchando la misma lista de reproducción titulada con tu nombre. Desde que dejé de ser esa estúpida no hago más que preguntarme quién soy, luego llego a la conclusión de que sigo siendo esa estúpida. Subo, entonces bajo una vez más. No puedo evitar recaer cada dos por tres, cada domingo, esta vez lunes, con la misma rutina encima de mí. Me ahogo, otra vez. ¡Otra vez, imbécil! 
Pero no, ya paro, no puede afectarme tanto. No me merezco que me afecte tanto cuando me siento tan insignificante. Cuando algo afecta a algo es porque ese algo es importante, y yo no valgo una mierda. A veces ni el aire que respiro.

Ya paro, esta vez va de verdad...
Gilipollas, ojalá no volvamos a vernos. 
En realidad, ojalá volvamos a vernos y no seas tú con quien vaya de la mano.
Bueno, ya quisiera yo que eso pasara ¿no?
Es que no me queda más remedio que sentirme impotente, y no parar de pensar si alguna vez me llegará a mí. Si alguna vez seré feliz de verdad. Alguna vez, quizás alguna.
Pero no, ya paro, no quiero más 
"otra vez". De verdad que ya paro.



21 de marzo de 2014

365 días, 4 estaciones al año.

Desde aquí las vistas son preciosas, y no tengo nada que envidiar a todos aquellos que ven el mar nada más levantarse o a los que consiguieron vernos a todos desde arriba al subir al Everest. Yo tengo el invierno, la nieve, el hielo, todo frente a mí. Amplios ventanales y ese brillo en la esquina superior derecha que ilumina mi oscuridad. Puede que a veces cierre los ojos y sienta que lo pierdo, pero cuando los vuelvo abrir siguen ahí. Cuento cada estrella para dormirme, pierdo la cuenta a posta y vuelvo a empezar, porque no quiero que los sueños rompan esta realidad. Yo tengo el invierno, pero a veces es como si el viento se convirtiera en brisa y las tormentas en calma. Así, de algún modo tengo el verano, porque siento el mar, siento como susurra que me quede un poco más, y siento como consigue que me hunda por completo en sus olas, en sus idas y venidas. Cuando lo miro siento que no necesito más, que es todo lo que me falta y estoy completa. Y claro, tengo otoños, a veces siento que no volveré, que me caeré totalmente seca y que crujiré bajo el zapato de algún extraño. Entonces es cuando recuerdo que me queda la primavera, y me doy cuenta de que te quiero todas las estaciones del año.