14 de julio de 2017

¿Qué harías si pudieras saber el momento exacto?

Temblores, sudor en la palma de sus manos. No para de mirar su muñeca. Sombras sutiles adornan sus ojos, sus comisuras subrayadas de rojo. Un vestido ligero que vuela con el viento, que flota a la vez que camina. Era imposible ignorarlo, era imposible no prepararse para esto. No pudo evitar rizarse el pelo, echarse un poco más de colonia de lo normal.

Un día como hoy no habría salido de casa.
Pero aquel día la cuenta atrás se acababa.
Miró su muñeca una vez más.
¿Qué harías si pudieras saber el momento exacto
en el que conocerás al amor de tu vida?

Cuando le explicaron qué significaban aquellos números cambiantes en el reverso de su muñeca lo vio tan lejano que ni se preocupó por ello. Algunos decidían cubrirlo porque preferían no saberlo. Otros lo ignoraban, pensaban que algo tan tonto como unos números no podía determinar el azar, que esas cosas no pasan así como así. Ella sin embargo no lo cubrió ni lo ignoró, simplemente lo olvidó hasta que las cifras se fueron haciendo cada vez más pequeñas. Entonces empezó a ir al gimnasio, se dejó crecer el pelo y aprendió a bailar. Se esforzó por gustarle.

Y llegado el día no se sintió preparada, no sabía ni andar. Deambulaba de un lado a otro, no tenía nada que hacer. Entraba y salía de las tiendas más concurridas con la esperanza de que todo llegara a su fin, pero el tiempo no iba más rápido de lo normal. Se cansó de esperar y se sentó en el primer banco que vio. La gente seguía paseando, ajena a ella. Ninguno se imaginaba que su vida podría cambiar a partir de entonces.

10 segundos.

Hiperventilaba

8.

El corazón se le iba a salir del pecho.

5.

Nadie se acercaba.

3.

Estaba a punto de llorar.

1.

No podía respirar.

0.

Levantó la vista y solo estaba la gran ventana de la cafetería de enfrente,
en la que cazó la mirada de un chico
sosteniendo las manos de otra.