5 de agosto de 2017

Cuando mi única pasión es dormir pero no consigo horas de sueño.

Si te faltan horas algún día,
deja que te regale todas las que tengo, 
porque llega un momento
a las 8 de la tarde
en el que no se muy bien si me siento humana
o un intento de suspiro.

Conmigo
llego a aburrirte, aburrirme también. 
Me canso de mi misma tantas veces
que he perdido la cuenta.
Me aburro de las luces tenues
y de los colores estridentes, 
me aburren estas cuatro paredes
azules, como si unas rejas no nos separaran
del cielo. 

Quiero buscar un sentido al día de hoy,
pero no importa lo que haga,
porque sigo estando 
vacía. 

14 de julio de 2017

¿Qué harías si pudieras saber el momento exacto?

Temblores, sudor en la palma de sus manos. No para de mirar su muñeca. Sombras sutiles adornan sus ojos, sus comisuras subrayadas de rojo. Un vestido ligero que vuela con el viento, que flota a la vez que camina. Era imposible ignorarlo, era imposible no prepararse para esto. No pudo evitar rizarse el pelo, echarse un poco más de colonia de lo normal.

Un día como hoy no habría salido de casa.
Pero aquel día la cuenta atrás se acababa.
Miró su muñeca una vez más.
¿Qué harías si pudieras saber el momento exacto
en el que conocerás al amor de tu vida?

Cuando le explicaron qué significaban aquellos números cambiantes en el reverso de su muñeca lo vio tan lejano que ni se preocupó por ello. Algunos decidían cubrirlo porque preferían no saberlo. Otros lo ignoraban, pensaban que algo tan tonto como unos números no podía determinar el azar, que esas cosas no pasan así como así. Ella sin embargo no lo cubrió ni lo ignoró, simplemente lo olvidó hasta que las cifras se fueron haciendo cada vez más pequeñas. Entonces empezó a ir al gimnasio, se dejó crecer el pelo y aprendió a bailar. Se esforzó por gustarle.

Y llegado el día no se sintió preparada, no sabía ni andar. Deambulaba de un lado a otro, no tenía nada que hacer. Entraba y salía de las tiendas más concurridas con la esperanza de que todo llegara a su fin, pero el tiempo no iba más rápido de lo normal. Se cansó de esperar y se sentó en el primer banco que vio. La gente seguía paseando, ajena a ella. Ninguno se imaginaba que su vida podría cambiar a partir de entonces.

10 segundos.

Hiperventilaba

8.

El corazón se le iba a salir del pecho.

5.

Nadie se acercaba.

3.

Estaba a punto de llorar.

1.

No podía respirar.

0.

Levantó la vista y solo estaba la gran ventana de la cafetería de enfrente,
en la que cazó la mirada de un chico
sosteniendo las manos de otra.






23 de junio de 2017

A veces me duele y no sé por qué.

Esta presión en tu pecho,
tantos años preguntándote
quién es,
qué falta.

Hay formas de calmarla,
hay formas de olvidarla.
pero vuelve,
más fuerte.

Tumbado, el sol dibuja sobre tus piernas
calienta y te quema,
aún así hay sombras que permanecen
cosidas a tus pies.

18 de junio de 2017

0:40

muchos problemas tienen más de una solución,
pero el mundo sería mucho mejor
con un poco de amor.

Individualismo contemporáneo.

En la ducha canta muy bajito y las gotas de agua taconean sobre una tarima de madera que cubre el suelo y poco a poco se pudre. Se lava el pelo con el champú y se mete de lleno en la canción. Por un momento parece que su corazón late. Sale en toalla y descalza, regando el suelo mientras sus pelos se ponen de punta. Una vez llega a su cuarto decide qué se pondrá esta vez que pueda disimular las arrugas. Tiene el armario hasta arriba de cosas pero siente ese vacío cavar entre sus intestinos, y cree que quizás necesita comprar algo más. Porque ya no sabe como llenarlo y el desorden se manifiesta en pelotones de ropa aglomerados sobre su cama. Buscando entre todo ese caos pretende encontrarlo, pero pocos tienen esa suerte. No sabe qué es, sigue mirando detrás de cada etiqueta, dentro de todos sus bolsos. Más tarde se rinde, y abre un libro. Después lo cierra y abre otro. No, tampoco está ahí. Es como si tratara de saciarse constantemente, muchísima sed pero ni todo el agua del mundo podía contentarla. Quizás tenía hambre. Los días pasaban, así las semanas y los años, no supo cómo.

Un día vio a una madre llorar por su hijo y supo que solo necesitaba ese tipo de amor.


merci, merci, merci

25 de mayo de 2017

Solo buscamos alguien que nos escuche.

Cuando era pequeña me imaginaba muchas historias de amor, pero ninguna tenía un final feliz.

El piano llora mejor que ningún instrumento. Cada vez que él tocaba sentía esa presión en el pecho, y de algún modo lograba expulsarla a través de la punta de sus dedos. Sus manos se balanceaban de un lado a otro, yendo de puntillas o dando saltos, creaban música, a él le daban vida. Nunca llegó a ir al conservatorio porque las circunstancias no se lo permitieron, pero tenía pasión y razones por las que seguir, así que siempre siguió. Todo el que le escuchaba se preguntaba a quién dedicaba todas esas lágrimas. Se decía que era mudo, que no sabía hablar; así contaba su historia. Otros afirmaban que una vez perdió la vista; ciego de amor. Él estaba ya viejo: su cara llenas de manchas y su pelo desgastado se había quedado blanco. Por dentro ese dolor no se agotaba, no erosionaba con el paso del tiempo, y parecía intensificarse a medida que él se hacía más mayor.

No lo engañaron, tampoco murió. Fue tan simple como abandonarse el uno al otro y decirse adiós sin intención de volver. Fueron decisiones mal tomadas, el arrepentimiento. Palabras que se quedaron en la garganta y no llegaron a materializarse. Fue orgullo. Y ahora él solo era un piano lleno de polvo y ella una canción sin partitura. La mayoría de sus recuerdos han desaparecido y ahora solo le queda esa sensación de pérdida. En cada pentagrama pide que vuelva, ningún concierto acaba sin un bis. Las teclas se hunden dificultosamente bajo la yema arrugada de sus dedos y frotan cada herida mal curada. Todas se abren y no dejan de derramarse, flotan en el aire y llegan a oídos ajenos. Él respira y espera que en algún lugar del mundo ella lo escuche llorar.

merci, merci, merci

23 de mayo de 2017

take my leave of you.

Hoy he borrado un par de recuerdos. Mi móvil ha tardado más de dos minutos en eliminarlo todo, y eso en realidad es bastante. Es tan sencillo tocar el icono de la basura e intentar hacer como que en parte todas esas memorias también te abandonan a ti. Es casi tan fácil como hacer que mi rímel se corra, o casi tan fácil como ponerme el pijama un lunes. He borrado un par de recuerdos que en mi cabeza ya estaban muy enterrados, recuerdos que hace tiempo quería guardar con cariño pero ahora solo me pesan. Eso será lo peor de todo, no ha dolido extirparlos de mi pecho, ni si quiera los he tenido que arrancar. Han caído solos, han resbalado y se han ido, se han despegado de mí. Como si nada.

Quiero pensar que la vida es así, todo nace, vive y muere. Nacemos y vivimos momentos que en algún momento mueren. Y renacemos cuando por fin vemos la luz al otro lado del túnel, que un día se apaga. Lo que recuerdo de todos vosotros, recuerdos, se ha ido. De hecho, lo que olvido de vosotros es cada vez más, ya no sois nada. Intento vivir este momento y es lo que más me cuesta de todo, que sea solo este momento. ¿Soy solo eso? ¿Somos solo lo que sentimos ahora? Porque me da mucha pena, he sentido cosas muy bonitas que no me gustaría olvidar. Aun así hay otras que preferiría que se resbalaran, sinceramente.

¿Deberían? No sé. Nos autoengañamos, el presente es el presente, vívelo. Qué más da lo que ocurra mañana si lo que está pasando ahora está bien, es lo que te hace sentir bien. Hay algo en mí que no, no está del todo bien, y no sé que es. Salto de piedra en piedra sin mirar lo que estoy dejando atrás, o si alguien desesperado está acercando su mano a la mía y yo empecinada salto de nuevo, y me alejo. Quiero que todas estas partes de mí sepan darse la mano de una vez, y no corran más. Me falta el aliento.

merci, merci, merci.

15 de mayo de 2017

Uno y uno son dos.

Exiges cosas de mí,
que no fluyen en ti.
No sé si es porque no lo encuentras
o buscas con los ojos cerrados.
los míos rojos, tachados.

Dices que sonría más,
cuando tú solo estás
observando qué puedes apuntar
qué cosas te podrían molestar.
a ti muchas, a mi no tantas.

Aunque en realidad tengo,
porque sigues, y yo prevengo
qué podría ser inoportuno
a tus oídos, o para ninguno.
solo quiero que me entiendas.

merci, merci, merci

Esto es lo que pienso al final del día.

Me niego a hacer nada porque no me apetece. Mis ganas de seguir se evaporan con el calor del flexo, y la tinta de mi bolígrafo se convierte en unos y ceros jugando a simular mis sentimientos. Debería pero una vez más, ya lo haré mañana. Y si no al día siguiente. Si me pilla el toro habrá que aprender que la culpa fue mía por no correr como han hecho los demás. Creo que soy estúpida porque pienso que el toro me pasará por alto, total. Además no sé quién podría hacer nada con la música tan alta como la tengo yo, con los gritos que suenan, con mis conexiones neuronales tan rotas como las tengo ya. No sé quién podría pensar con esta poca luz, tan poca inspiración. Quizás una balada, quizás algo de piano subraye mis palabras. De momento parece que funciona esto de escribir lo que se me pasa por la cabeza, pero aún así debería estar haciendo otras cosas más útiles porque de todas maneras no voy a llegar a ningún lado. Veo este blog como un desierto donde de vez en cuando alguien acaba sin querer. Todo está seco y sin vida, y eso que no hago más que hablar de mares y lluvias, ya ves tú menuda ironía ¿no?

 ¿Me dejarías ser tu oasis?
¿Y materializar tus preocupaciones?
¿Y robarte un minuto, un segundo?

Míralo por encima, pasa de mí. Empecé a escribir por mí y terminaré escribiendo para mí.
Mi, mi, mi, la nota musical más bonita que jamás se ha podido tocar.

8 de mayo de 2017

there's a comfort in the silence that's just between you and me.

Quiero que volvamos y quiero que todo vuelva contigo. El calor de las sábanas y la luz acariciando tus pestañas, una pequeña brisa moviéndose alrededor de nuestras cabezas, mi cabeza apoyada sobre tu pecho. Estaremos tan tranquilos si el aleatorio sigue eligiendo buenas canciones, lucharemos por decidir qué es mejor, si The Cramberries o Chris Brown, acabaremos con brazos y piernas enredados, yo con un nudo en el estómago. 
Prefiero que nos lo tomemos con calma, sin prisas, no hace falta que corramos, solo me acercaré un poco más a tus latidos y ya lo tendremos todo hecho. Y si alguien nos oye se preguntará por qué somos tan felices, el sol brilla tanto como podría hacerlo la luna, los días y las noches se aceleran a la vez que mi pulso. Pero seguimos riendo como dos niños pequeños, y tu sonrisa es la más cálida de las caricias. Quiero que volvamos porque todo es más bonito si estás tú conmigo. 
Adoro que me leas los pensamientos, que digamos lo mismo a la vez, que no haga falta darle vueltas a las cosas. Pero si nos perdemos y andamos más de la cuenta tampoco te preocupes, no me importaría tener más tiempo a solas contigo. Y si soy dura contigo, recuerda que no quiero que nuestras manos se dejen, a pesar de que no decidamos cuál de los dos sabe argumentar mejor. Adoro pasearme por todas tus esquinas, me encanta encontrar sombras, caminos sin descubrir. 
Quiero que volvamos, que vuelva todo.